Hoy fui víctima de un asalto poco común. Mientras trabajaba en mi computador, escuchaba de fondo a Lucho Jara en el matinal del 13, conversando con un periodista que presentaba la nota sobre el concurso de dobles del actor de Lola, mientras se encontraba parado frente al edificio del canal.
En un momento Lucho Jara interrumpe al periodista al exterior del canal, para advertirle que a no pocos metros de él, a su espalda, se podía ver a un hombre en dudosa actitud. Hasta el momento no prestaba atención a la televisión, pero tal aseveración produjo que me diera vuelta y tratara de ver en la pantalla, a qué se refería el animador al cual, dicho sea de paso, las marraquetas con mantequilla le había ganado la batalla contra los kilos.
Para mi sorpresa, el sujeto al cual se refería no era ni más ni menos que un encapuchado tratando de forzar la chapa de un volkswagen escarabajo, a escasos metros del periodista, sin darse cuenta que las cámaras captaban todo lo que sucedía. Casi salto de mi asiento. Era algo que nunca había visto. Un acierto periodístico de tomo y lomo y yo estaba siendo testigo de él, junto a miles de amas de casa que planchaban camisas al momento del suceso.
Mientras el animador llamaba a la calma, advertía que la producción estaba llamando a carabineros e invitaba al periodista a no evidenciar a través de ningún gesto, que las cámaras de gran hermano captaban los infructuosos esfuerzos del criminal por abrir la puerta del automóvil, yo sentía impotencia y rabia de que nadie hiciera nada por detenerlo. Que soltaran micrófonos y cámaras y le dieran una gran pateadura a ese tipo.
De pronto lo inesperado, el asalto a mi credulidad. Como un golpe por detrás, quedo aturdido por lo que mis ojos ven a través de la pantalla. Un tipo con un abrigo café, máscara azul y lentes oscuros procede a entrar en el cuadro y golpear con senda patada voladora al "criminal", a lo cual Lucho Jara, con simulada alegría, responde con hurras y vítores para el desconocido héroe. El "Ladrón ya está reducido y el superhéroe es presentado como Mirageman.
El engaño está completo. Me siento como despojado de lo más preciado que tenía. Mi capacidad de creer en lo que mis ojos veían. Como un truco de magia, me doy cuenta de la ilusión, sin saber cómo me hicieron caer en semejante farsa. Admito mi derrota y empapelo de chuchadas a canal
De seguro mañana los estaré viendo nuevamente, porque olvido rápido y tropiezo a veces con la misma piedra.


Lástima que no lo vi, pero por lo que relatas parece que estuvo de maravilla el montaje. Sobre la peli, muchas críticas buenas he escuchado, mi polola ansia por ir a verla cuando llegué al cine local, yo no le veo tanto color... haber si me sorprende.
Saludos!