
Hoy estaba almorzando en la cafetería de la universidad, cuando llegó a mis oídos la conversación de un grupo de mujeres oficinistas, que hablaban apasionadamente de cómo habían encontrado a compañeros del colegio en Facebook, con los cuales nunca, estando en el colegio, habían siquiera cruzado una palabra.
Al parecer Facebook se ha convertido en una excelente forma de contactarte con gente que nunca habías creído podrías contactar de nuevo. Yo lo he hecho, me creé mi propia cuenta y encontré a más de 100 personas que conozco. Pero si he conversado con 10 de ellas, sería mucho decir.
Y es que con Facebook encuentras a las personas y después ¿qué?
Nada, porque no queda nada qué hacer. Nadie dice "juntémonos", "ven a mi casa después de tanto tiempo", "dame tu teléfono para llamarte" o algo parecido. Más bien comienzan a mandarte una serie de invitaciones para unirte a una causa que salve a la ballena azul, o una encuesta de "¿Cuál Spice Girl crees que eres?", por nombrar sólo un par, porque la lista puede ser interminable.
Facebook, más que una plataforma social, me parece más bien una plataforma comercial. Porque la verdad es que no me ha ayudado a conocer más a gente con la que no me he visto hace años y con quienes pudiera tener la oportunidad de ponerme al día, sino más bien me da la impresión que quienes realmente nos están conociendo, son la gente de Mc Donalds, Star Bucks y todas las empresas que están recibiendo nuestra información y la de nuestros contactos, junto con miles de empresas que adquieren nuestra información personal, para así vendernos sus productos.
Si bien no estoy de acuerdo con esto último, son las reglas del juego al momento de ingresar a Internet y llenar perfiles a diestra y siniestra, autorizando a que otros vean esa información.
No me gusta Facebook porque es fome, aburrido, una lata o como quieran decirle. Prefiero los blogs, porque nos comunicamos a través de ellos. Gracias a Bligoo he conocido a gente que nunca había visto en mi vida y que quizás nunca vea en persona. Sin embargo a veces siento que los conozco mucho más a través de lo que escriben en sus blogs, que lo que conozco a mis supuestos amigos de antaño que me mandan cadenas y encuestas freaks a través de Facebook.
Sin ofender a nadie, me quedo con las ideas expresadas en un blog y si de armar bandos o tribus urbanas se trata, no me digan ni pokemón, ni pelolais ni facebookero. Soy un blogero de Corazón.
Y tú, ¿qué opinas?


Debo confesar que al recibir un mail de un ex compañero de la universidad, y otro de una amiga invitándome a unirme a esta "comunidad", dejé que mi curiosidad me ganara y creé una cuenta. No tardé mucho en recibir un montón de regalos, chocolates, y test del tipo "qué dibujo animado eres?"... hice el test y no me gustó el resultado... Ser "Arnold" no es muy femenino que digamos. El resultado fue que después de pasarme un par de horas al día conectada me di cuenta que la utilidad era nula. Sólo perdía el tiempo. Prefiero los amigos que llaman e invitan a un café o al carrete del sábado, y no al que no veo hace 6 años y que me manda chocolates virtuales.